En todos los sectores de la Isla Grande encontramos una gran riqueza arquitectónica que incluye iglesias, edificaciones civiles, tanto rurales como urbanas, construcciones de lanchas y lanchones en el maritorio y palafitos en el bordemar.
El patrimonio arquitectónico de Chiloé es parte natural de una cultura de la madera, expresada en la búsqueda histórica de espacios arquitectónicos, que por siglos ha respondido a los requerimientos espaciales de los habitantes del Archipiélago y su vida insular.
En Chiloé, parte de la evangelización la realizaron los jesuitas, a través de la Misión Circular, consistente en la visita del misionero a un pueblo donde se establece bajo la figura de Fiscal. En estos centros de misión se construyeron las iglesias, que generaron un urbanismo a ras de agua, absolutamente inédito.